Desgranando Sex in the city

 Desde la manera bastante frívola en que tratan el tema del aborto cuando Miranda se embaraza, y la manera, que es la manera retrógrada retorcida en que llega a ser madre ( ya sabemos cómo son los americanos con estos temas) para tratar la maternidad y vendernos la idea de que toda mujer tiene instinto maternal por naturaleza, por llevarlo escrito en el ADN. Hasta los últimos capítulo que vi, en que Samantha llega a tener una relación, la serie pasa a ser antigua en muchas cosas e innovadora aún hoy.

Samantha es el personaje más libre sexualmente hablando y que tiene una energía más masculina y agresiva hacia los hombres, a los que en muchas ocasiones trata como objetos. Es más independiente, utiliza sus armas de mujer en contra de un sistema que por norma relega a las mujeres que ostentan poder. Usa aquello que el sistema heteropatriarcal señala en su propia contra. No se conforma y lucha tanto para ser tomada en serio, como para hacer la vida que ella quiere. Una mujer fuerte, inteligente, con buena posición económica y poder, que lidia con hombres que son poderosos, ricos, narcisistas, etc por esto precisamente cae en una relación totalmente tóxica: Richard. Está rodeada de estos perfiles, son el nicho de mercado de su empresa, además de que son el único tipo de hombre que se atreve a tener relación con ella. 

Richard, la bombardea amorosamente, con regalos caros, hoteles caros, sexo... pero a su vez mantiene una cierta distancia en sus mensajes que contrasta con los detalles en sí. Esto hace que Sam se frustre con la relación, y se vuelque para conseguir su amor y exclusividad afectiva. Para más inri, tontea públicamente con otras mujeres con las que lo fotografían y se deja ver, mientras que con ella se mantiene en el anonimato. La deja oculta en lo privado, además de que oculta que mantiene una relación sentimental a la vez que comercial con ella. Estos tonteos, hacen que ella esté celosa, no solo de ellos, si no también de la posibilidad de que mantenga relaciones con otras mujeres, diezmando lentamente la autoestima de Samantha. Ella se obsesiona con él, lo persigue, hasta que lo encuentra teniendo sexo con otra chica a sus espaldas. "Te quiero" le dice mientras tiene la entrepierna de su amante delante de la boca. Tras el monumental enfado, ella lo perdona, por el correspondiente bombardeo de amor, pero su autoestima maltrecha, la hace perseguir, vigilar a Richard y sobre todo subestimarse. Pasa un martirio, está bajo el yugo de Richard ya que ha entrado en su juego, pasando a ser un ratón en su laberinto. 

Refuerzo intermitente, Love Bombing, Pocketing... Un claro caso de abuso narcisista, en una época en que no sé si se había definido como tal. Samantha es una mujer soberbia, guapa, poderosa, inteligente, con una autoestima sana... El blanco perfecto de estos animales desviados, de estos perfiles destructores. La historia acaba relativamente bien cuando Sam se harta de ir detrás de Richard, hace la última tontería fruto de los celos que tiene por el trato y comportamiento de él. La frase del fin de la relación es poderosa: 

"¡Yo también te quiero, pero a MI MÁS!" 

El selfsteam de Sam puede, por encima de todas las cosas, con el maltrato narcisista y pasa página, sobrevive y sigue con su vida. 

Sam es todo lo que necesita un psicópata narcisista: poder, autoestima, belleza, inteligencia... para poder resistir los empaques de su toxicidad, a la vez que reforzar la poca autoestima que estos señores tienen. Ella es el nutriente perfecto para un depredador confuso, inseguro, un gran depredador que necesita una gran presa. 

Un león no se sacia con un conejo, necesita un antílope o una Zebra, algo grande de verdad.  

  

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